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“Me dejaron cortes en los dedos de una mano y en la yugular”

Las víctimas del intento de asalto continúan atemorizadas y bajo contención psicológica. Uno de los presuntos delincuentes sigue internado y conectado a un respirador en el hospital de Oberá.

CALLE ANTÁRTIDA ARGENTINA. El minimercado fue escenario del intento de asalto el miércoles por la tarde.

“Ya me robaron tres veces, esta vez fue grave ya y disparé porque tenía miedo que lastimen a la empleada”. El comerciante Blas Leonardo Strieder (55) dialogó ayer con PRIMERA EDICIÓN, dos días después del intento de asalto de dos delincuentes, uno menor de edad, que resistió con disparos calibre 22.

Mientras uno de los presuntos delincuentes, de 33 años, continúa en grave estado en el Hospital SAMIC de Oberá conectado a un respirador, el almacenero y víctima del atraco remarcó ayer que la inseguridad la siente como parte de la política general del país: “Si hay que buscar culpas, la primera es del presidente (Alberto Fernández) que largó a todos los chorros”.

Strieder y una joven de 20 años que trabaja como empleada en el minimercado “La Esquina” de la calle Antártida Argentina, están atemorizados y con asistencia en salud mental de profesionales de la Unidad Regional XI.

“Episodios de inseguridad, que nos entraron a robar, fueron tres antes. Pero este el cuarto ya fue demasiado”, remarcó el comerciante.

De acuerdo a lo que relató en sede policial, Strieder reaccionó al ataque con un arma de fuego. Habría disparado tres veces y una de las balas impactó en el pecho del joven que lucha por sobrevivir. Su acción fue defensiva, según su versión, y se desató cuando vio que el cómplice asaltante se dirigió a la dependencia donde se encontraba la empleada del minimercado.

“Me quedaron cortes en el cuello, en la yugular, y en los dedos de la mano izquierda mientras me defendía e intentaba defender a la chica (empleada). Por suerte no la alcanzaron a tocar, pero ella está muy asustada, no puede ni hablar por el miedo que siente”, resaltó el almacenero, oriundo de Capioví pero que desde hace tres años apostó en Aristóbulo del Valle para afincarse y emprender la actividad mencionada.

Tal como lo adelantó PRIMERA EDICIÓN, en su edición del jueves, el intento de asalto se originó el miércoles, pocos minutos después de las 16. De acuerdo a los primeros elementos y voces recogidas por los investigadores policiales, los asaltantes irrumpieron con intención de llevarse el dinero de la caja. El mayor de 33 años ofició de cabecilla con un cuchillo en la mano e intentó reducir a Strieder, quien se resistió con mayor furia al percatarse que corría peligro su empleada de 20 años.

En el forcejeo alcanzó a tomar un revólver calibre 22 y disparó al menos tres veces, ya que en la escena los peritos de Policía Científica hallaron tres plomos de ese calibre aproximado, que será cotejado con el arma secuestrada.

Uno de las detonaciones impactó en el pecho del asaltante que lo amenazaba con el cuchillo. En ese instante el adolescente de 15 años se dio a la fuga, mientras que el herido cayó al piso a los pocos metros de intentar lo mismo. Una vez que arribó un patrullero de la UR-XI el lesionado fue derivado al hospital zonal, pero la gravedad del cuadro obligó a un traslado a un centro de salud con mayores recursos de complejidad. Allí permanece conectado a un respirador.

Nuevo juez Pedro Benito Piriz, magistrado que juró ayer en el Palacio de Justicia como primer Juez de Instrucción de San Ignacio, asumirá a partir de hoy el expediente, que por el momento tiene notificado de la causa, pero en libertad, al comerciante por los presuntos delitos de “tenencia ilegal de arma de fuego” y “lesiones graves”.

En cuanto al menor demorado y al detenido y herido se los investiga por “tentativa de robo calificado”.

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