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Pandemia: más del 40% de los niños de 0 a 6 años sufre alteraciones del sueño

Y el 50% de los hogares con niños de hasta 6 años indicaron a UNICEF que también sufren alteraciones con las comidas y el 24% problemas de comunicación.

Los niños de 0 a 6 años son los que más alteraciones emocionales siguen presentando a esta altura de la pandemia que lleva 20 meses desde que se detectó el primer caso en Argentina. Mientras que desde mayo a noviembre los adolescentes muestran una disminución de situaciones de angustia, depresión o miedo en estos últimos cinco meses por el impacto por COVID, preocupa lo que está sucediendo en la primera infancia argentina: el 50% de los hogares con niñas y niños de hasta 6 años manifiestan que han sufrido alteraciones con las comidas desde el inicio de la pandemia, el 42% alteraciones del sueño y el 24% presentan problemas de comunicación.

Estos datos fueron difundidos ayer por el Fondo Para la Infancia de Naciones Unidas (UNICEF) Argentina en una conferencia de prensa en la que participó donde se presentó la Quinta Encuesta Rápida de Impacto por COVID.

La representante de UNICEF Argentina, Luisa Brumana, advirtió que “la salud emocional de las niñas y niños debe ser una prioridad central que atender, dado que se corre el riesgo de desarrollar manifestaciones y problemas significativos como estrés, ansiedad o depresión”.

Solos en la casa La encuesta, realizada entre octubre y noviembre de este año a hogares con niños, niñas y adolescentes del país, también muestra un significativo aumento en las formas inadecuadas de cuidado de los más pequeños: el 8% se queda a cargo de un hermano u hermana menor de 18 años y el 12%, se queda solo.

“La primera infancia es el grupo poblacional que registra más dificultades de recuperación frente a los efectos del COVID-19”, advirtió Brumana. Pese a que el momento epidemiológico permite más flexibilidad en los mecanismos de prevención y habilita, por ejemplo, actividades educativas y recreativas presenciales, hay secuelas que persisten.

“Manifestaciones de estrés, situaciones de cuidado inadecuado, deterioro en la economía del hogar y en la alimentación -enumeró Brumana-. La mayor vulnerabilidad se evidencia desde el nacimiento y hasta los 6 años, aún más en hogares vulnerables y con jefatura femenina”.

Por el contrario, desde el regreso a las clases presenciales, UNICEF pudo medir una mejora en la situación de los adolescentes. Más del 90% de los jóvenes entrevistados dijo estar contento de volver a la escuela y de reencontrarse con sus compañeros, mientras que el 84% está más motivado para el estudio.

El miedo al contagio bajó fuertemente entre mayo y octubre últimos (del 41 al 19%), al igual que las percepciones de depresión, angustia y miedo.

Inestabilidad laboral afectó al 53% de los hogares del NEA El estudio indagó además sobre

la situación del trabajo, ingresos y endeudamiento de las familias con niños, niñas y adolescentes, además de las transferencias sociales que reciben estos hogares. De acuerdo con los resultados, un 50% de las personas adultas vivió alguna situación de inestabilidad laboral desde el inicio de la pandemia.

Estos impactos no fueron iguales entre todos los grupos de personas: las mujeres sufrieron más estas situaciones de inestabilidad que los hombres (59% vs 38% respectivamente), regiones como el NOA y el NEA alcanzan valores más altos (55% y 53% respectivamente, frente al 46% de Patagonia, la región con valores más bajos).

A raíz de esta situación, el 62% de estos hogares (3,9 millones) se enfrenta a reducciones en sus ingresos. “Es el porcentaje más elevado de la serie que comenzó a medirse en abril de 2020. Además, este indicador muestra fuertes desigualdades: aumenta al 84% en situaciones de mayor vulnerabilidad y al 71% en hogares numerosos”, indicó el especialista en Inclusión Social y Monitoreo de Derechos de UNICEF, Sebastián Waisgrais.

NOA y NEA, los más endeudados para alimentarse La encuesta de UNICEF no solo indagó sobre el endeudamiento de las familias desde el inicio de la pandemia, el tipo de crédito solicitado sino también si adquirieron esa deuda para poder alimentarse.

Los datos son reveladores: el 26% de las familias argentinas se endeudó para poder comer. Esto representa un crecimiento de 11 puntos porcentuales respecto a lo relevado un año atrás, en octubre 2020. En términos relativos es un crecimiento del 70%.

La situación es aún más grave en el NOA y NEA donde el porcentaje de familias en esta situación es de 38 y 29% respectivamente.

En la actualidad, el 27% de los hogares del país tiene al menos una deuda. El 10% de los hogares contestó estar endeudado con el ANSeS (18% en el caso de los hogares destinatarios de la AUH) y un 7% tanto con tarjetas de crédito como con bancos. Los más endeudados son los hogares perceptores de la AUH (32%) y con jefatura femenina (30%).

La Encuesta Rápida del mes de octubre de 2021 arrojó además que el 39% del total de hogares (el 41% en el NEA) relevados había dejado de comprar algún alimento por falta de dinero. Esto representa un aumento de 11 puntos porcentuales respecto a octubre del año pasado.

Servicios impagos Además, ante la disminución de ingresos, el 21% de los hogares ha tenido que dejar de pagar servicios como luz, gas, teléfono, celular o Internet. Esta proporción representa una disminución de lo observado por UNICEF en el mes de mayo 2021 de 4 puntos porcentuales. Respecto de octubre 2020 la proporción es similar. El 54% de los hogares que dejaron de pagar algún servicio se encuentra entre el 40% más pobre de la sociedad.

Controles de salud Los primeros meses de pandemia incidieron significativamente en la falta de control de salud de los niños y adolescentes y en el incumplimiento del calendario nacional de vacunación. En octubre del año pasado, cuatro de cada diez familias con hijos menores de 17 años dijeron que no los habían llevado al médico durante los primeros meses de pandemia, dos de cada diez ni siquiera llevaron a sus hijos al vacunatorio. Un año después, UNICEF relevó un mejoramiento de esta situación.

De esta última encuesta realizada durante octubre y hasta el 3 de noviembre de este año surge que el 17% de los hogares no pudo mantener los controles de salud (un 25% menos que en 2020) y un 4% (un 16% menos) la vacunación de sus hijos e hijas. En el caso de los controles de salud, estos valores ascienden cuando los hogares perciben Asignación Universal por Hijo (AUH): allí el 20% no pudo llevar adelante los controles de salud. En los casos de los controles de salud, los principales motivos refieren a falta de turnos (56%), miedo al contagio (24%)

o porque no lo cree necesario (17%).

Sobrecarga en mujeres El relevamiento de esta quinta (y última ronda, según confirmó ayer la representante de UNICEF Argentina, Luisa Brumana) encuesta muestra que el 44% de las mujeres de más de 18 años de edad entrevistadas expresó que, desde el inicio de la pandemia, sintió una mayor sobrecarga de las tareas del hogar. Las principales razones tienen que ver con tareas vinculadas al cuidado de los hijos e hijas (20%), limpieza de la casa (24%), ayuda con

las tareas escolares (10%), preparación de la comida (16%).

Comparado con lo relevado en los meses de abril, julio y octubre de 2020 y de mayo 2021 esta situación de sobrecarga muestra una disminución que se explica, principalmente, por el descenso de la categoría referida a ayuda en las tareas del hogar, vinculado con la vuelta a la presencialidad a las escuelas.

Por otra parte, el estudio mostró además que en la mayoría de los hogares las niñas y niños apoyan con las tareas del hogar: 52% con las tareas de limpieza, 21% participa de la preparación de las comidas y 12% cuida a los hermanos y hermanas más pequeños, y, finalmente, 21% colabora con las compras.

La mitad de los padres no pasa cuota alimentaria En esta ocasión, la encuesta de UNICEF indagó sobre los niveles de cumplimiento en el pago de la cuota  alimentaria en aquellos hogares donde el padre de al menos uno de los hijos no convive en el hogar.

Un 52% las mujeres declaran no recibir el pago de la cuota alimentaria. Esto se eleva al 63% si se considera, además, aquellas que indicaron recibirla de manera irregular. Sólo el 20% alegó problemas económicos.

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