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Mi Pieza: ya fueron seleccionadas 105.000 familias para mejorar sus viviendas

El programa lanzado en septiembre ya llega a mujeres de 4.000 barrios populares, entre ellas, Tefila Ramírez. (Foto: Victoria Gesualdi) El Programa Mi Pieza seleccionó 105.000 familias para mejorar las condiciones de vida en 4.000 barrios populares, ya que demostró ser una política de gran impacto para contrarrestar el hacinamiento que tienen los sectores mas vulnerables de la población.

Romina Vázquez tiene 30 años, vive con su marido Hugo Gauto, de 35, y sus cuatro hijos. Se enteró de la convocatoria a Mi Pieza a través de Facebook y aplicó en la página web. Previo al programa, todos habitaban un solo espacio. Ahora están ampliando la casa y lograron separar el cuarto de la cocina. “Ahora podemos darnos el lujo de decir me voy a mi pieza”, celebró Romina, quien recuerda que lloró cuando le aprobaron el crédito.

El programa fue lanzado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en septiembre de este año y ya cuenta con más de 24.775 millones de pesos invertidos. Está destinado a mujeres, mayores de 18 años, argentinas o con residencia permanente, y tiene como objetivo la ampliación y mejoras de viviendas en barrios populares pertenecientes al Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap).

La política consiste en la entrega de créditos de 100 mil o 240 mil pesos divididos en dos cuotas a través de Anses, para refacciones de la plomería o el entramado eléctrico, mejoras en techos, pisos, paredes o aberturas y ampliaciones o divisiones al interior de la vivienda.

Fernanda Miño es la secretaria de Integración Socio Urbana del Ministerio de Desarrollo Social. (Foto: Eliana Obregón) “Hoy la política es una herramienta que tiene la posibilidad de transformar las realidades”, dijo en diálogo con Télam la secretaria de Integración Socio Urbana del Ministerio de Desarrollo Social, Fernanda Miño, quien agregó que el programa Mi Pieza “genera mejoras que van al corazón de la necesidad”.

La dirigente social explicó que pensaron esta política como “de gran impacto” para “transformar la vida de las familias y de los barrios populares” y resaltó la perspectiva de género con la que fue ideada.

Teófila Ramírez tiene 31 años, es madre soltera de tres hijas y trabaja como empleada doméstica en seis casas distintas. Se enteró del programa por un mensaje que le enviaron sus conocidos, pero a pesar de inscribirse, no pensó que iba a salir sorteada: ahora están construyendo un segundo piso en la casa. “Es un sueño para mis hijas”, afirmó a Télam tras definir a Mi Pieza como “una ayuda bastante grande”.

“En algunos lugares por primera vez van a tener cloacas, agua potable, son cosas que nos alientan todos los días a seguir adelante, para poder trabajar y generar programas que sean novedosos y que se hagan rápido”, siguió Miño, y consideró que “si se pone voluntad tenemos toda las posibilidades para hacer desde la política un cambio estructural de los barrios populares”.

El programa, que ya concluyó su segundo sorteo, está financiado con parte de lo recaudado con el Aporte Solidario y Extraordinario y tiene una tercera edición programada para febrero, cuya inscripción puede realizarse hasta enero del 2022 en mipieza.argentina.gob.ar.

Miño resaltó la colaboración entre municipios y entre partidos políticos que se desató a raíz de Mi Pieza. (Foto: Eliana Obregón) La secretaria remarcó que “la idea es poder seguir haciéndolo cada dos o tres meses por los próximos dos años” ya que “es una política efectiva” y “las familias se pueden poner a soñar en mejorar su casa ante tantos años de dolor y con todo lo que fue la pandemia”.

Carolina Molinas Villalba tiene 34 años y vive con Úrsula, su hija de 12. Se enteró del programa en una reunión con la concejala quilmeña Nair Abad, según explicó a Télam, y utilizará el monto para construir un nuevo piso en su casa de Villa Itatí. La construcción la harán sus hermanos y amigos.

El programa no solo permite un beneficio para las sorteadas, sino que también implica más trabajo para muchos albañiles y constructores del barrio y el aumento de las ventas de materiales para los corralones.

A la vez, Miño resaltó la colaboración entre municipios y entre partidos políticos que se desató a raíz de Mi Pieza. “Acá se trabaja con los radicales, con el oficialismo, con el municipio del Pro”, indicó, y señaló que “hay una gran apuesta a que esto siga sostenido en el tiempo, es algo que a nosotros se nos hizo bastante ameno poder trabajar”.

“Las diferencias políticas se dirimen cada dos años, en las urnas, pero estas políticas nos tienen que unir, y lo tenemos que hacer rápido porque la gente no puede seguir pasándola tan mal tanto tiempo”, concluyó.

Miño aseguró que Mi Pieza es “una política pública que va al corazón de la necesidad” La secretaria de Integración Socio Urbana del Ministerio de Desarrollo Social, Fernanda Miño, aseguró que el plan Mi Pieza es “una política pública que va al corazón de la necesidad” y anunció que el ministro de esa cartera, Juan Zabaleta, dispuso que “por todo lo que queda de la gestión se siga con este programa”. ​

“Encontré las fotos que me habían regalado las chicas de las obras, ¡mirá la belleza de estas fotos!”, dijo la secretaria desde su oficina en Plaza de Mayo mientras mostraba unos retratos donde se veían mujeres en overoles y cascos con palas y bolsas de cemento.

“Nosotros pensábamos hacer tres sorteos, el segundo fue en diciembre y el próximo va a ser en febrero. Pero ahora la idea es seguir haciéndolo cada dos o tres meses”, explicó la funcionaria en declaraciones a Télam.

El programa nacional Mi Pieza está dirigido exclusivamente para mujeres que se encuentren relevadas en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), y se brinda a las beneficiarias hasta $240.000 para refaccionar sus hogares.

El objetivo del programa es “integrar barrios populares con obras de urbanización, lotes sociales con servicios y masivos mejoramientos habitacionales”. El Ministerio de Desarrollo Social lleva ya más de 65.500 millones de pesos invertidos.

“Leímos la integración de los barrios populares como una demanda y, al tener el impacto del aporte a las grandes fortunas, pudimos hacer esta política con una perspectiva de género”, sostuvo Miño.

En su oficina hay mapas de la Argentina y de la provincia de Buenos Aires, fotos de Cristina y Néstor Kirchner, y otras tantas de Lula da Silva y Evo Morales. Acompañándola estuvieron sus dos hijas, mellizas de 9 años, que cada tanto se acercaban para abrazar a su madre.

Según los datos que se desprenden de la segunda inscripción de Mi Pieza, la mayoría de las mujeres (63%) que se sumaron solicitó $240.000 con el objetivo de destinarlos a ampliar sus viviendas, mientras que el 27% también solicitó ese monto, pero para realizar más de una obra de refacción.

“En algunos lugares, a través de este programa va a llegar por primera vez el Estado”, destacó la funcionaria.

Para Miño la pandemia modificó el rol de la mujer en los sectores populares: “Eran las que habrían la puerta de su casa y sacaban la olla a la esquina, quienes se transformaban en maestras y quienes tenían que salir a conseguir el pase para hacer las horas en casas de familia”, dijo.

Aún así Miño reconoce que “los sectores populares vienen muy por detrás de esa lucha de empoderamiento”.

La funcionaria aseguró que la respuesta de las mujeres beneficiadas ha sido de “una gran alegría”

“Mi Pieza tiene esto de la rapidez y que va a la urgencia, a lo que le duele a la familia todos los días, la humedad, el frío, el hacinamiento”, sostuvo la secretaria.

Actualmente el Ministerio tiene obras de integración social y urbana en 353 barrios. Entre esas obras están garantizar el acceso a las redes de agua, cloacas, luz y gas; mejoramiento de la accesibilidad y la construcción de espacios deportivos y comunitarios en 20 provincias del país.

Miño vive aún en el barrio dónde creció, en La Cava, ubicado en el partido bonaerense de San Isidro, y para poder verificar la eficacia del programa admite que está visitando a sus propias vecinas.

“Las visito sin foto, sin nada, para ver como sigue todo. Es importante que en el propio lugar donde vivo y viví tantos años tenga la posibilidad la política de transformar un poco”, aseveró.

En esta línea, sostuvo que por su experiencia personal “se vive así porque no hay otra forma” y que es “a partir del ordenamiento dentro del propio hogar, cuando uno empieza a estructurar su vida”.

A la vez, explicó cuales fueron las dificultades que encontró su Secretaría al llevar a cabo el programa.

“Tenés mujeres que salieron sorteadas y después no las encontrás más. Por eso vamos contactando a los barrios para que las vayan a buscar y hay un trabajo militante detrás”, explicó

Respecto a esto, aclaró que “sería imposible llevar adelante una política así si no hay un trabajo militante en el territorio” y aseguró que “eso lo están entendiendo desde lo municipios y supera a cualquier bandería política”.

Miño remarcó que “la idea es poder seguir con el programa” y sentenció que “el desafío va a estar en como se va a acompañando, como conseguir los recursos para que esto siga y de seguir teniendo de primera mano las cosas que van faltando”.

Tres mujeres mostraron el impacto del programa en Villa Itatí El Ministerio de Desarrollo Social lanzó este año el programa Mi Pieza para que familias de 4 mil barrios populares en todo el país puedan mejorar su situación habitacional. Con la idea de ver cómo ha impactado esta política pública, tres mujeres abrieron las puertas de sus casas a Télam en Villa Itatí.

El barrio popular Villa Itatí está ubicado cerca de la Ribera de Quilmes. Allí viven cerca de 40 mil personas, aunque solo estén registradas 18.270 según datos oficiales. Para los que no conocen el barrio, es bastante fácil perderse dentro de sus calles de tierra, ya que el territorio es enorme.

En el partido de Quilmes el programa impactó ampliamente: 5.562 mujeres fueron sorteadas en el distrito y muchas otras ya han iniciado los trámites para ser beneficiadas en el próximo sorteo.

En el territorio, la concejala Nair Abad contó que en el marco del programa Mi Pieza se realizaron varios encuentros para ayudar a las vecinas con la inscripción y se creó un grupo de Whatsapp para acompañar a las que fueron sorteadas.

“Nunca en mi vida había ganado nada. Así que cuando mi tía me contó que mi nombre estaba en la lista me puse a llorar”, afirmó a Télam una de las beneficiarias, Teófila Ramírez.

Teófila tiene 31 años y es madre soltera. Vive con sus hijas y las tres -pero especialmente la mayor- son una enorme ayuda con el negocio que abrió años atrás en la puerta de su casa y en el proceso de construcción que iniciaron en noviembre.

“Es un sueño para mis hijas”, destacó mientras contaba que las tres habían pasado la noche anterior pintando el nuevo piso con el que ampliaron su casa. Ahora esperan cobrar la segunda etapa para pagarle al albañil y terminar la obra que ya se encuentra muy avanzada: los nuevos cambios les permiten dormir en cuartos separados y contar con un espacio en la terraza.

Además, Teófila también trabaja como empleada doméstica en seis casas diferentes. Fue gracias al “empuje” de uno de sus empleadores y el apoyo de sus hijas que finalmente decidió anotarse para terminar la escuela secundaria, una deuda que había dejado pendiente para cuidarlas. Ahora, se inscribió para estudiar tecnicatura dental en la UNDAV.

“Me separé hace 10 años y me tuve que arreglar sola con mis hijas. Ellas me ven y siguen mis pasos, por eso fue importante terminar el colegio”, afirmó muy emocionada.

Para Teófila, como muchas otras, el programa fue una forma de lograr avances en la construcción de sus hogares que de otra forma no hubiesen podido lograr. Es importante destacar que Mi Pieza se financia a través del cobro de impuestos como País y Grandes Fortunas. Ese dinero hoy aparece volcado en los barrios populares y ayuda a cambiar la vida de muchas familias.

A varias cuadras de la casa de Teófila vive Romina Vázquez con su marido Hugo Gauto y sus cuatro hijos. Ella se enteró del programa a través de Facebook y se sorprendió mucho al ser sorteada. Su madre -que vive al lado- también consiguió el crédito para construir en el terreno.

En el living, justo al lado de la cocina, se encuentra la cama matrimonial pegada a una pequeña cama marinera de una plaza y en ese espacio toda la familia duerme. La obra ya está en marcha y cuando termine va a significar una ampliación de un nuevo cuarto para los seis integrantes.

“Ahora vamos a poder darnos el lujo de decir ‘me voy a mi pieza'”, destacó contenta.

Romina es una trabajadora de la economía popular, realiza el barrido en Bernal y recibe una remuneración gracias al programa Potenciar. Su marido es pintor.

“Hace poco nos casamos, el 17 de julio. Lo festejamos en casa con un asado”, compartió Hugo. La pareja se conoció varios años atrás cuando él se mudó a la casa de sus tíos, muy cerca de donde vivía Romina en Berazategui. En ese entonces ella tenía quince años y él veinte. Luego de quedar embarazada de su primer hijo -que hoy tiene 13 años- al poco tiempo, se mudaron a la casa que hoy amplían.

El programa no solo permite un beneficio para las sorteadas, es también una enorme mejora para las familias y el barrio en general. Mi Pieza genera trabajo para muchos albañiles e incrementa la venta de materiales de muchos comercios de la zona. A partir de esto, varios vecinos denunciaron que los precios de los corralones subieron desde el inicio del programa. Incluso, como una parte se paga en débito -el 40% del consumo total del subsidio- aprovecharon para pedir un recargo del 10% con ese método de pago. Esto supone un problema que no se tenía pensado en un primer momento, pero ahora requiere de la intervención estatal para evitar caer en abusos por parte de los comerciantes.

La última visita fue a Carolina Molinas Villalba, una de las más preocupadas por este asunto, y no dudó en comentárselo a la concejala Abad, que prometió visitar nuevamente los comercios.

Carolina vive con su hija Úrsula y al entrar en la casa lo primero que llama la atención son las muchas fotos de las dos pegadas en casi todas las paredes. Ambas viven solas hace años y justo arriba del cuarto donde duermen juntas ya se encuentra iniciada la losa del nuevo piso en construcción.

“No pensaba que me iba a tocar a mí porque como trabajo en blanco, nunca me tocan estas cosas”, afirmó Carolina, que desde los 18 años trabaja como educadora popular a metros de su casa en el centro educativo ETIS. Por su profesión, y gracias a que vive desde siempre en el barrio, tiene un fuerte vínculo con el territorio. La casa de sus padres está justo abajo de donde Úrsula y ella viven. De hecho, fueron su hermano y algunos amigos los encargados de realizar las obras de construcción.

“Al principio muchos creían que era todo chamuyo, pero ahora todas se quieren inscribir. La verdad estoy muy agradecida porque realmente sin esto no iba a poder”, compartió.

Finalmente, tanto la concejala como las vecinas subrayaron que tienen la esperanza de que esta política haya llegado para quedarse y que permita poder seguir mejorando y acompañando la situación habitacional crítica en las que viven miles de familias en el país.

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