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Concientización y uso responsable para prevenir la dependencia digital

La tecnología y los dispositivos electrónicos hace décadas forman parte de la vida cotidiana de miles de personas: niños, jóvenes, adultos y familias, sin excepción. Desde un punto de vista utilitario, han llegado para facilitar y agilizar procesos de búsqueda, producción y consumo.

Todo indica que los celulares, computadoras, tablets y las respectivas plataformas digitales, aplicaciones y redes sociales se perfeccionarán a fin de optimizar sus servicios y utilidades para el usuario. El problema no es que existan, pero sí es preciso reflexionar acerca de sus usos, es decir, con qué fin los utilizamos, por cuánto tiempo y de qué manera.

Tampoco es una novedad para los especialistas hablar acerca del “uso problemático de la tecnología” o la “dependencia digital”, que afecta tanto a niños, adolescentes como a personas adultas. Sucede que estos medios refuerzan la gratificación inmediata y, de alguna manera, el uso excesivo se asemeja a otro tipo de adicciones porque su utilización activa sectores del cerebro vinculados al placer, a la recompensa, y es por eso que intensifican los procesos de estimulación y apego.

Si bien en la provincia la problemática del consumo de sustancias y estupefacientes por parte de jóvenes es un tema prevalente, desde el Ministerio de Prevención de Adicciones y Control de Drogas de Misiones, y el Área Tecno Hacedores dependiente de la Secretaría Legislativa abordan, a través de talleres e instancias informativas, tópicos y recomendaciones vinculadas al uso responsable de las TICS.

GIOVANA BLANCO: “partimos de no buscar limitar el uso de la tecnología, sino que forme parte de sus contextos pero que aprendan a utilizarla de manera correcta” El trabajo interdisciplinario de profesionales resulta indispensable para fortalecer las capacitaciones a niños, adolescentes, sus familias y los docentes. “Tenemos como objetivo implementar buenas prácticas vinculadas a la tecnología principalmente y actuar en conjunto con otras instituciones”, contó la psicopedagoga Giovana Blanco, quien forma parte del equipo Tecno Hacedores, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.

Dijo que este año reforzaron la articulación con el Ministerio de Prevención de Adicciones y trabajaron principalmente en los Hogares de Día y puntos preventivos de la provincia. “Partimos de no buscar limitar el uso de la tecnología, sino que forme parte de sus contextos pero que aprendan a utilizarla de manera correcta”, apuntó.

Cuando el uso inadecuado se vuelve un problema En los chicos que asisten a los hogares no notaron una dependencia digital estricta, pero sí detectaron usos inadecuados: “el tiempo que transcurren en las redes sociales, en los videojuegos, mirando videos y otras plataformas; tampoco tienen un objetivo claro al momento de utilizarlos”, reconoció Blanco.

De hecho, un dato llamativo que surgió a partir de una encuesta llevada adelante por el Observatorio Provincial de Drogas en el año 2021, fue que “el 52% de los padres observó que su hijo o hija mantiene un comportamiento abusivo en relación a las tecnologías”.

Un aporte similar al de Giovana Blanco manifestó Giselle Raynal, psicóloga del Centro Manantial de Posadas. Explicó a este Diario que las consultas que recibe usualmente están ligadas al consumo problemático de sustancias, pero que de todos modos es importante estar atentos a los usos excesivos de los dispositivos:

“En las comunidades en las que las necesidades básicas están cubiertas el adulto tiene la posibilidad o el interés de tomar registro de esta problemática. Quizás en otras que atraviesan una situación opuesta cuesta un poco más la concientización. Pero en general los padres se empiezan a preguntar por estas cuestiones“, describió Raynal.

GISELLE RAYNAL: “Es importante cuidar la salud mental desde la niñez y como adultos dar el ejemplo” La integrante del equipo Tecno Hacedores mencionó que, según información actual en el área, muchas veces el uso por parte de los jóvenes no está relacionado al entretenimiento o a alguna actividad en particular, sino que “simplemente buscan estar en contacto y no perderse de nada lo que ocurra en el mundo virtual”.

Por supuesto que el factor pandemia también intensificó el tiempo de exposición a las pantallas y, en este sentido, ambas especialistas coincidieron en que debido a la alteración espacio-temporal aumentó el consumo tecnológico. Hicieron énfasis en que en la mayoría de los casos, su uso era el único medio para formar parte de la escolaridad. “Cuando se volvió a la presencialidad a muchos niños les costó retomar el contacto con el docente, la lectura y los mecanismos de interpretación”, detalló la psicóloga.

Recomendaciones y a qué indicios prestar atención La psicopedagoga Giovana Blanco explicó que desde el equipo Tecno Hacedores desarrollan su trabajo a partir del concepto de salud, “salud física y mental” precisamente, desde ese punto de partida consideran los hábitos que deben ser tenidos en cuenta al momento de usar las tecnologías, es decir, mantener buenas prácticas.

Indicó que uno de los factores a los que padres o tutores deben prestar atención es al tiempo de exposición a las pantallas, y que los chicos tengan claro “bajo qué objetivo van a utilizar los dispositivos”.

“Cuando brindamos los talleres tratamos de abordar también el tema de los valores y la empatía, por ejemplo que eviten tomar fotografías a personas sin su consentimiento, hacer escraches o compartir información que desconozcan el origen para causar un daño a alguien más”, relató Blanco.

Desde su posición, la psicóloga Giselle Raynal aclaró que el Ministerio de Prevención de Adicciones trabaja a través de dos aristas: por un lado desde la prevención, que está vinculada a intervenciones educativas y de información en las comunidades, escuelas, hogares y puntos preventivos. Mientras que el área de abordaje se trabaja directamente cuando el sujeto se presenta con un problema de adicción en el Centro Manantial.

“Lo que sucede con el consumo de la tecnología es que todavía está de alguna manera muy naturalizado”, opinó Raynal. Cuando en realidad, existen indicios que podrían manifestar cierta dependencia:

“A veces el chico pierde el registro de lo que sucede en su contexto, por ejemplo deja de alimentarse en horarios habituales, no tiene organización con el consumo de alimentos, altera su hábito de sueño o no puede sostener la atención en la escuela. Incluso algunos pueden presentar alteraciones oftalmológicas o auditivas”, describió la psicóloga.

Agregó que el uso incorrecto de los dispositivos o plataformas virtuales puede influir en la regulación de las emociones, los impulsos y la tolerancia a la frustración. “A veces cuando el menor se incorpora al ‘mundo real’, le cuesta adaptarse porque su cerebro se acostumbró al circuito de recompensa inmediata y tan potente que ofrecen las pantallas”, alertó.

Según expuso Raynal, en el caso de los adolescentes las complicaciones están relacionadas a la identidad virtual y a todo lo vinculado a la imagen, los mensajes e información personal que publican en la red y genera una ‘huella digital’.

La importancia del compromiso del entorno y evitar el uso en edades tempranas A partir de los encuentros llevados adelante en distintas ocasiones con tutores o padres, desde Tecno Hacedores resaltaron la importancia de capacitar a todo el entorno del sujeto, “porque es indispensable el trabajo en conjunto”, ya que los padres también aprenden y pueden estar preparados para detectar prácticas inadecuadas.

“Otras de las preocupaciones que surgieron en los talleres de acompañamiento fueron la seguridad dentro de las redes sociales, el acoso y el bullying“, mencionó Giovana Blanco.

Por otro lado, la psicóloga Raynal enfatizó en la importancia de “cuidar la salud mental de los niños”, y como padres o tutores dar el ejemplo, porque “en general el problema comienza a presentarse en la niñez”. Niños pequeños pasan el rato mirando videos del celular o dibujos animados, y cuando son un poco más grandes, suelen incursionar en los videojuegos.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los niños menores de dos años directamente no deben exponerse a las pantallas.

“Los que principalmente debemos concientizarnos somos los adultos, sobre la importancia que tiene la vinculación de los niños a las pantallas. Una vez que se genera el circuito de recompensa en el cerebro de los niños puede desarrollarse el sistema de dependencia, no solamente a la tecnología, sino que también se puede trasladar a otro tipo de sustancia. El ejemplo es fundamental: no puedo pedirle al niño que, por ejemplo, no use el celular mientras come si yo también mantengo ese hábito”, explicó Giselle Raynal.

Ambas profesionales coincidieron en la relevancia y el valor que tienen las políticas públicas del Ministerio de Prevención de Adicciones y del cuerpo legislativo en cuanto a estos temas y problemáticas. Durante los próximos años seguirán en marcha los proyectos vigentes y reforzarán los contenidos según las inquietudes, siempre trabajando con un equipo interdisciplinario y todos los actores competentes.

A modo de reflexión, Blanco sugirió evitar la “demonización de la tecnología” y más bien interesarse por conocer e informarse para garantizar un uso útil y responsable de la misma: “Todo el tiempo se está consumiendo y produciendo en la virtualidad y es por eso que apuntamos a formar usuarios responsables”, finalizó.

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