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Argentina Campeón: un repaso a la historia sobre cómo fueron recibidos los planteles mundialistas desde 1930 hasta 2018

No habrá ningún tipo de dudas hasta que otra manifestación popular la supere. La recepción de los campeones del mundo entre lunes y martes ha sido única, en tiempo y en público. Desde la llegada a Ezeiza el martes a la madrugada, el camino hasta el predio de Ezeiza, la vigilia durante el descanso de los jugadores y la salida para hacer un recorrido que se tornó imposible de completar.

Algunas recepciones aún están presentes, como la de los campeones de 1986 o los subcampeones de 1990, también la del equipo que perdió la final en Brasil 2014. La de 1958 fue la primera hostil, otras quedaron en el olvido y las primeras resultan muy difíciles de reconstruir. Pero por este hecho histórico del 20 de diciembre de 2022, vale la pena refrescar la memoria.

1930: refugiados en el Montevideo Rowling Club Mucho se ha escrito sobre la primera final del mundo, en la que Uruguay venció a Argentina 4 a 2. Apenas terminó el partido, comenzaron los festejos en el campo de juego, en la avenida 18 de julio y en gran parte del vecino país. Y también las agresiones y la hostilidad hacia los jugadores argentinos. Así lo denunciaron los dirigentes de la Asociación Amateur Argentina de Football tras tomar la decisión de romper relaciones con la Asociación Uruguaya de Football.

“Nada valieron esas circunstancias; era necesario vilipendiar a los argentinos, agredirlos y afrentarlos, momento tras momentos, para saciar un odio que no se justicia ni se comprende. Después de los antecedentes relatados y otros que podrían consignarse de igual naturales, la delegación creyó prudente adoptar medidas de previsión y a tal efecto resolvió, previo los trámites hechos por el Dr. Rouquette y el Sr. Viera, trasladarse al local del Montevideo Rowing Club, con el propósito de evitar la eventualidad de hechos más desagradables. Hacemos constar que una vez instalados en dicho local, fuimos atendidos deferentemente por las autoridades del referido club, hasta la hora de la partida”, dice uno de los últimos párrafos de la carta enviada a las autoridades uruguayas.

En 1930, el diario La Argentina se refirió a una numerosa legión de aficionados. Los jugadores argentinos, entrada la noche, se dirigieron en lanchas hasta el vapor “Ciudad de Montevideo”, para trasladarse a Buenos Aires “en medio de una densa niebla y a riesgo de sufrir accidentes de posibles consecuencias”. Tras viajar toda la noche, el lunes 31 de julio por la mañana arribaron al puerto de Buenos Aires, donde los esperaba un importante grupos de aficionados y familiares.

1934: casi dos meses en barco Apenas 18 jugadores viajaron a Italia en 1934 para participar del segundo Mundial de fútbol. El 28 de abril partieron en el barco Neptunia. Jugaron un solo partido, en Bologna, el 27 de mayo. Una semana después, estaban emprendiendo el regreso desde el puerto de Nápoles en el barco Oceania, que el domingo 1 de julio llegó al puerto de Montevideo. Como había tiempo, bajaron a la ciudad y aprovecharon para presenciar en el estadio Centenario un partido entre Nacional y Racing. Al día siguiente llegaron al puerto de Buenos Aires, con poca presencia de los aficionados. “Deben saber nuestros muchachos que nunca les faltó el calor nuestro, que es calor de pueblo y de muchedumbre. Por eso lo volvemos a decir, ahora que pisan de nuevo su patria par que no los domine ninguna preocupación de que se les ha premiado con el comentario adverso”, se lee en la edición del 2 de julio del diario El Mundo. Siete de los 18 jugadores vivían en otras provincias (Santa Fe, Mendoza, San Juan y Chaco) y continuaron viaje.

1958: la primera y única recepción hostil Tras las ausencias en Francia 38, Brasil 50 y Suiza 54, Argentina volvió a participar de un Mundial en Suecia 58. Luego de la goleada sufrida ante Checoslovaquia por 6-1, quedó eliminada en la primera ronda. Muchos hinchas, indignados por el cachetazo recibido, fueron a recibir al plantel a Ezeiza, que llegó recién 7 días después del fatídico encuentro, el domingo 22 de junio.

“Rodeado de un despliegue policial extraordinario, jamás visto en el aeródromo de Ezeiza”, comienza la crónica del diario El Mundo, que además destaca que las medidas de seguridad incluyeron “piquetes en la carretera que conduce al aeródromo, motociclistas, piquetes lanza gases, camionetas de compañías de asalto, autobombas de bomberos destacadas estratégicamente y agentes de pistolas de gases lacrimógenos”.

La cobertura del diario El Mundo en 1958, tras el Desastre de Suecia. Se temía lo peor y no pasó nada, “salvo arrojar monedas a los jugadores cuando se acercaban a las dependencias del aeródromo”, aclara El Mundo. El avión se detuvo a 300 metros de la plataforma y un micro fue a buscar a los jugadores, escoltados por una autobomba que arrojaba agua a los que se acercaban, y los trasladó a Capital vía Monte Grande. Clarín, por su parte, destacó que los “jugadores fueron custodiados por 250 agentes” y que hubo numeroso público, sin especificar cifra, además de familiares y amigos.

1962: un regreso inmediato Como cuatro años antes, en el Mundial de Chile 62 el seleccionado no superó la primera ronda y quedó eliminado el 6 de junio tras igualar 0-0 con Hungría. Tres días después, ya estaban en Buenos Aires. A Ezeiza llegaron en dos tantas y en la tapa del Suplemento de Clarín se destacó: “En Ezeiza premiaron a quienes cumplieron. Undécima portada de Clarín en el Mundial. Esta vez la noticia está el regreso de la delegación de la AFA que en dos tandas arribó a Ezeiza en distintas horas de ayer. El público brindó cálida acogida a los jugadores, premiándolos por su ejemplar comportamiento”.

Desde Chile en 1962, primero llegaron los jugadores de River. El grupo de seis jugadores de River llegó antes de las 11:00, para tener descanso porque volvían a competir en el torneo local. Otro, a las 20. A esa hora hubo más gente en el Aeropuerto, que aplaudió a cada uno de los futbolistas que aparecía por la escalerilla.

1966: los campeones morales Argentina disputó los cuartos de final de la Copa del Mundo de 1966 y quedó eliminada tras perder con Inglaterra 1 a 0 el 23 de julio. Los comentarios recibidos desde Londres coincidían en que fue una eliminación injusta. Cinco días después, la delegación regresó a Buenos Aires. “Bienvenida a los campeones”, se lee en la página 32 de Clarín del 29 de julio. “Fervor popular en Ezeiza, no solamente futbolístico. Había algo más. Lo certifica la bandera uruguaya, presente en la recepción”, reza un epígrafe.

Una caravana de Ezeiza a la Quinta de Olivos en 1966. A pesar de la lluvia, hubo mucha gente en la citada ciudad bonaerense. Las crónicas destacan que salieron micros desde la Plaza Lavalle, desde River, de Parque Patricios, Belgrano y Avellaneda. Todos en caravana para recibir a los futbolistas. Luego, una gran cantidad de autos escoltó al micro desde el Aeropuerto hasta la Quinta de Olivos, donde los recibió el dictador Juan Carlos Onganía y les ofreció un vino de honor.

1974: un país de luto En el Mundial de Alemania de 1974, Argentina pasó la fase de grupos y quedó eliminada en la ronda semifinal, tras perder con Brasil y Holanda y empatar con Alemania Democrática, el 3 de julio, dos días después de la muerte de Juan Domingo Perón. La delegación regresó al país el sábado 6 de julio, un rato después del mediodía, y para la recepción estaba David Bracutto, presidente de la AFA, Rodolfo Traversi, subsecretario de Deportes del Ministerio de Bienestar Sociales, familiares y amigos de los viajantes y “escasa cantidad de aficionados”, según destacó Clarín.

Vladislao Cap, técnico en 1974, habló de la suerte en el regreso. Además, en la terraza del aeropuerto había una gran bandera argentina con un crespón negro en cuyo centro se encontraba la imagen de Perón que “ponía un manto aún mayor de consternación y tristeza en el ámbito. Ni ruidos, ni estridencias al frenar la máquina, solamente un tibio aplauso al aparecer los primeros en la escalerilla, en adhesión al duelo por el presidente recientemente fallecido, cuya desaparición llora el país y el mundo entero”, remarca la crónica del diario.

1982: sin el cuerpo técnico y solo 15 jugadores La primera Copa del Mundo Argentina la consiguió en casa y los festejos fueron multitudinarios y en todos el país. Pero claro, no hubo recibimiento porque estaban acá. Al año siguiente, el juvenil, liderado por Diego Maradona, ganó el Mundial Sub 19 en Japón y al regreso hubo una concentración multitudinaria. Los jugadores fueron trasladados en helicóptero hasta la cancha de Atlanta y de allí en micro por la avenida Corrientes hasta la Casa Rosada, donde los recibió el dictador Jorge Rafael Videla.

Pero tres años después, el regreso desde España fue en silencio. Argentina quedó eliminada el 2 de julio y el plantel volvió al país el 5 de julio. Casi todos menos Menotti, Pizzarotti, Oliva, Doré, Valdano, Bertoni, Patricio Hernández, Galván, Ramón Díaz, Tarantini y Kempes, es decir, la mayoría de los jugadores que actuaban en Europa. “Poca gente en la recepción, como era previsible”, indicó la crónica de Clarín.

Un triste regreso tras el Mundial de España en 1982. Diego Maradona, cuyo pase al Barcelona ya esta definido, fue el que acaparó la mayor atención, lo esperaba toda su familia, pero antes habló con la prensa: “Vine para dar la cara. Sentí esa necesidad. Ahora espero poder olvidarme de este Mundial lo antes posible”, expresó.

1986: de Ezeiza a la Rosada Si muchos recuerdan que el traslado de Ezeiza hasta la Plaza de Mayo de los jugadores campeones fue emocionante, multitudinario, pero nada que ver con el de este martes, tienen razón. La crónica de Alejandro Caravario en Clarín lo confirma: “Una concurrencia de casi diez mil personas acompañó el regreso de la Selección argentina campeona del mundo, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y sus adyacencias. Desde horas de la mañana, a borde de camiones, automóviles o a pie, los hinchas se congregaron también a lo largo de la Autopista Riccheri para saludar al equipo en su paso hacia la Casa de Gobierno. La impaciencia y la ansiedad para estar junto a los jugadores produjo que el arribo del plantel, al que esperaban sus familiares, fuera un tanto accidentado”. A la distancia, un poroto.

La cobertura de Clarín del regreso de los campeones de 1986. Después en la Plaza de Mayo fue otro cantar. Desde el mediodía, se fue llenando de gente, que aguardó a los campeones, los que, tras entrevistarse con Raúl Alfonsín, salieron al balcón. “Maradona hizo estremecer a esa Plaza histórica a la manera de los grandes líderes. Hizo vibrar ala gente, vibrar y emocionarse. Y para qué negarlo, también lo vimos a Diego embriagado de Plaza, lo mismo que al resto de los integrantes de la Selección”, escribió Guillermo Quintana en Clarín. El romance duró nada más que 20 minutos. A la distancia, parece una eternidad.

Los festejos siguieron en el club Deportivo Español, club que presidía Francisco Ríos Seoane. Hubo una ceremonia, se separó a los hinchas y se ubicó a los jugadores con sus familiares en un salón aparte. Después, Diego se fue rumbo a su casa de Cantilo 4575, donde lo esperaban otros 500 fanáticos. Aquello, entonces parecía una locura y así está contado.

1990: héroes igual La tapa de Clarín lo dijo todo. “Multitudes emocionadas recibieron a la Selección. Más gente y más fervor que en el 86. Un homenaje que duró seis horas, desde Ezeiza a Casa de Gobierno, y tuvo el sentido de una reparación”. Otra vez la Casa Rosada, otra vez el balcón, otra vez Diego Maradona, pero el presidente ahora era Carlos Menem, quien además al día siguiente agasajó al plantel en la Quinta de Olivos.

La tapa de Clarín tras la llegada de Italia 90. Según las estimaciones extraoficiales, hubo entre 70.000 y 80.000 personas cuando los jugadores se asomaron en el balcón. El micro tardó cinco horas desde Ezeiza. “Se abrazaban las parejas… y lloraban. Mirabal el hijo a sus padres después de ver aquel micro… y lloraba. No exageramos si decimos que de Ezeiza a la Plaza de Mayo centenares lloraron”, escribió Pablo Llonto en Clarín, que precisó el viaje desde el Aeropuerto al centro en cinco horas y diez minutos.

De 1994 a 2018, los subcampeones tuvieron más apoyo Desde entonces, las recepciones no fueron tan multitudinarias. Tras la eliminación en el Mundial de Estados Unidos 94, el plantel llegó el viernes 7 de julio a Ezeiza y apenas 200 hinchas aguardaban, pero el micro se fue por otro lado y no pudieron ver a los jugadores. En el predio de Ezeiza, otros 500. Alfio Basile, en la conferencia de prensa, anunció su renuncia. Cuatro años después, algo similar. El plantel fue directo del avión a un micro que estaba en la pista. Los jugadores y Daniel Passarella evitaron el contacto con la prensa y sonrieron para las fotografías. Había apenas unas 300 personas en Ezeiza.

la cobertura de la llegada en 1994. El Mundial de Corea/Japón 2002 fue una decepción. El equipo estaba para campeón y quedó eliminado en primera ronda. Marcelo Bielsa, a su regreso, dijo claramente: “Esto ha sido un fracaso”. Waldemar Iglesias, quien aún trabaja en la redacción de Clarín, escribió en la crónica que unos 700 hinchas alentaron a la Selección en Ezeiza. En cambio, tras perder en cuartos de final por penales con el local Alemania en 2006, una multitud esperó en el Aeropuerto al equipo dirigido por José Néstor Pekerman. Fue el primer Mundial de Lionel Messi, quien como otros 11 compañeros, se quedó en Europa. Sólo regresaron 11 futbolistas que fueron recibidos por unas 3.000 personas.

Un regreso sin historia tras el Mundial de Francia 98. El último regreso de una Copa del Mundo de Maradona fue en 2010. Tras perder en cuartos de final con Alemania 4 a 0 el 3 de julio, el plantel regresó al día siguiente de Sudáfrica. “Masivo afecto popular por la Selección”, se lee en la tapa de Clarín del 5 de julio, que destaca que “una caravana de miles de hinchas y vehículos, familias con sus hijos y banderas, hicieron colapsar la autopista Ricchieri”. Al otro día, los jugadores fueron recibidos por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Los subcampeones de 2014 tampoco fueron al Obelisco, donde se había armado un escenario. Pero en la AFA no sabían nada y los jugadores luego tuvieron que salir a pedir disculpas a través de la cuenta de Twitter de Javier Mascherano. En Ezeiza había unas 500 personas, y muchas más en el predio de Ezeiza.

El anterior regreso, el de 2018, fue la antítesis de esta 20 de diciembre de 2022. De regreso de Rusia apenas llegaron Jorge Sampaoli, Sebastián Beccacece y otros integrantes del cuerpo técnico, Claudio Chiqui Tapia y otros directivos, y el jugador Enzo Pérez, que actuaba en River. Nadie los esperó. En un ratito, llegaron al predio de Ezeiza. Allí terminó una historia y empezaba otra. 

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