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Hace 10 años que el país demora un monitoreo en tiempo real clave para reducir la deserción escolar, ¿por qué no avanza?

Con la revolución digital y sistemas como el Big Data o la inteligencia artificial hoy es posible desde conocer cómo se comportan los consumidores de un producto y anticipar su producción hasta planificar con detalles campañas publicitarias para cada target o, en el Estado, saber cuántos argentinos están desocupados, cuántos viven en la pobreza, a cuánto asciende la canasta básica de alimentos, o el índice de inflación.

Sin embargo, si queremos saber cuántos alumnos están ahora mismo en las escuelas, cómo fue la trayectoria escolar de cada uno, si alguno está faltando más de la cuenta, cuántos días de clases efectivamente se dictan, cuántos docentes faltan y por qué, o en qué se está gastando en cada colegios, vamos a ciegas.

No hay en el país aún un sistema informático único que siga en tiempo real los principales indicadores educativos. Y no lo hay, a pesar de que hace 10 años, en 2012, una resolución oficial dispuso que lo hubiera, cuando creó el Sistema Integral de Información Digital Educativa (SInIDE), desde donde se debía implementar el sistema informático, que luego debían usar las provincias para cargar los datos de sus escuelas.

Avance descoordinado Sistemas nominales de este tipo ya funcionan en casi todos los países, incluso de la región. Son fundamentales para gestionar la educación con datos, con evidencia. Entre una de sus muchas utilidades, son capaces de generar alertas tempranas para detectar cuándo un alumno está dejando de ir al colegio, con lo cual se puede anticipar y reducir la deserción escolar, que es muy alta en la Argentina (sobre todo en la secundaria).

El Observatorio Argentinos por la Educación hizo un relevamiento para determinar en qué estado está la implementación del SInIDE y las razones de la demora.

Encontraron que algunas provincias vienen avanzando, pero en forma descoordinada con el resto. En cuanto a las razones de la demora, concluyeron que las dificultades fueron principalmente políticas. Hubo resistencias de las provincias, falta de coordinación y cambios de rumbo en la política nacional de información educativa.

Como resultado, a 10 años de haberse creado, lo cierto es que el SInIDE no arranca. Hoy existen, en forma simultánea y a lo largo del país, cuatro distintas estrategias destinadas a llegar al mismo objetivo, señala el informe hecho por Samanta Bonelli, socióloga (UBA) y especialista en políticas educativas.

Por una parte, está el “SInIDE Aplicativo”, que es un sistema web centralizado desarrollado hace unos años por el Ministerio de Educación nacional; además hay sistemas jurisdiccionales en los que fueron avanzando distintas provincias; también está la Base Nacional Homologada (una plataforma web que recibe transferencias de datos desde el SInIDE y los sistemas jurisdiccionales); y en noviembre, el presidente Fernández junto al ministro Perczyk presentaron el “SInIDE Gestión Escolar”, una aplicación web para la gestión administrativa y académica de las escuelas de nivel inicial, primario y secundario, pero del que por ahora participan solo 5 provincias.

Resistencia de las provincias Para este trabajo, Bonelli hizo entrevistas en profundidad a referentes técnicos nacionales y jurisdiccionales, además de en un relevamiento de los sistemas de información educativa que existen actualmente.

Consultada por Clarín sobre los motivos de la resistencia de las provincias afirmó que “tiene que ver con la desconfianza de pasar datos sensibles, un tema de gobernanza respecto a la información (de quién son los datos) y la forma en que se construyen los consensos a nivel federal”.

¿Cuáles serían los pasos prioritarios que debieran darse para que finalmente avance el sistema?

Para Bonelli, el sistema recientemente lanzado por el Gobierno “es un buen primer paso: hay consensos, sentido de utilidad o para qué del sistema, ajustado a las necesidades de las escuelas y jurisdicciones. Aunque, sabemos poco cómo este sistema va a dialogar con lo ya existente y cuál es el nivel de cobertura hoy. Solo se anunció que se está implementando en cinco provincias”, dice.

Ahora, ¿cinco provincias no es muy poco después de 10 años de demora?, le preguntó Clarín.

“Sí. La información sobre es poca. Hay cinco provincias implementando: la provincia de Buenos Aires en piloto en 1.500 escuelas, 10 distritos implementarán el año próximo y otros tres harán una integración de sus sistemas. Eso da que hay 19 ‘en proceso’. Pero no tenemos detalle de cada caso. Queda solo un año de gestión. Lo importante es que la estrategia se consolide y no vuelva a cambiar con el cambio de gestión. Los cambios de rumbo en estos 10 años fueron gran parte del problema. Todos “relanzaron” el SInIDE y nadie lo sacó adelante”, contestó la experta.

Otra duda: ¿es posible que, a pesar de haber una resolución, las provincias no avancen? Para Bonelli esto es una cuestión que está “en debate”. “El nivel de cumplimiento de las resoluciones de Consejo Federal de Educación es disímil y no hay mucho mecanismo de enforcement”. Es decir, capacidad de forzar la aplicación.

Martín De Simone, especialista en educación del Banco Mundial, aporta su visión. “Si bien existen desafíos técnicos, el principal problema es que los incentivos no están alineados para que todas las provincias contribuyan a la creación de un sistema nacional. Por ello, es importante crear mecanismos que incentiven la coordinación federal y retribuyan a las provincias que colaboren con recursos o capacidades institucionales. En paralelo, es fundamental garantizar la integridad de los datos y establecer con claridad para que se usarán”, afirmó.

Para qué sirven Jaime Correas fue ministro de Educación de Mendoza -donde implementó el sistema provincial GEM- y ahora integra la Coalición por la Educación. Tiene una visión más escéptica. “El SInIDE no ha avanzado en 10 años por falta de voluntad política del gobierno nacional y de muchos provinciales. Si la aplicación Mi Argentina puede registrar casi en tiempo real la vacunación, con lugar, hora y número de lote de la vacuna, o dar los datos del seguro del auto de una persona, no se entiende por qué un sistema de información educativa no ha avanzado. Los datos reales comprometen a las gestiones”, le dice a Clarín.

Y explica en qué consiste el GEM. “Es un sistema nominal, digital, en tiempo real que funciona desde 2017. La tecnología digital permite incorporar y procesar datos de cada participante del sistema educativo por su nombre y DNI. Están alumnos, docentes, directivos, padres, con información de la escuela, con lo cual se pueden personalizar y priorizar tanto las acciones de acompañamiento a las trayectorias a quien más lo requiera, como hacer las búsquedas y cruces de datos necesarios para elaborar políticas educativas”.

“La Dirección General de Escuelas ha cruzado cifras de ausentismo de alumnos y docentes contra resultados del censo de fluidez lectora del Programa Provincial de Alfabetización, lo que demostró que a mayor presentismo de maestros y estudiantes mejoran los resultados de aprendizaje. También, con datos del GEM Alejandro Ganimian, experto de la Universidad de Nueva York, ha estudiado patrones de ausentismo de alumnos para evaluar distintas estrategias de comunicación con padres a fin de mejorar el presentismo. Las posibilidades de análisis y gestión con una herramienta como esta son innumerables”, dijo Correas.

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