18.6 C
Misiones
HomeEconomíaA ver qué hace ahora Alberto con la pelota

A ver qué hace ahora Alberto con la pelota

La crisis del oficialismo en Diputados ha dejado a Sergio Massa reducido a la talla (baja) de Alberto y Cristina. Este escenario le abre al presidente algún espacio de contraataque en la cúpula del gobierno. Con el fin de año recupera la facultad de llamar a sesiones extraordinarias del Congreso, que no tienen ni Alberto ni Cristina. Para decirlo en el léxico de moda, tendrá por un rato la pelota en la mano.

Va a examen de qué hará, si una jugada de pizarrón o un intento de pelota parada. O, como acostumbra, si la agarrará en el área y le cobrarán penal. Las Extraordinarias son la oportunidad que tiene todo presidente para imponer los temas que tratarán las cámaras. Lo que haga revelará el rumbo que quiere darle al último año de su gestión.

Si no convoca a Extraordinarias, desnudará que carece de iniciativa para mover ningún papel. Si llama a Extraordinarias, mostrará cuáles son sus intereses reales. No son, seguramente ni la creación de universidades ni las moratorias previsionales. Tiene la oportunidad de un cambio de rumbo para recuperar espacio nacional.

Una agenda nueva necesita, además, un acuerdo con la oposición, como el que permitió que le aprobasen al nuevo gobierno las leyes Guzmán (emergencia de diciembre de 2019 y endeudamiento de febrero de 2020).

Todos los frentes complicados para acuerdos Alberto no está en el mejor momento para que alguien de la oposición le levante el teléfono. Ha hostigado a sus adversarios en todos los frentes y en todos ha perdido. Armó un cerco de los gobernadores en torno a la administración de la CABA para resistir la orden de la Corte de reponerle fondos a Larreta, con el argumento de que se los quita a las provincias.

Esta emergencia desbarata el financiamiento con fondos de disponibilidad discrecional: de un morral alimentado de las quitas a la CABA – hacia distritos amigos, como Buenos Aires.

Trina Axel Kicillof, que se comprometió hace una semana con los intendentes propios y de la oposición a disponer de $60.000 millones para obras públicas. Con eso destrabó la aprobación del presupuesto. Ahora tiene que peregrinar a Olivos para tener esos fondos, con un gobierno nacional forzado a devolver el goteo de la copa a la CABA.

El presidente también hostigó a la oposición con el consejo a los abogados de Milagro Sala de que vayan a pedir un indulto a la justicia internacional. Allá lo pueden lograr, porque ni Gerardo Morales ni yo lo vamos a hacer, afirmó.

En los tribunales internacionales, el Poder Ejecutivo se sienta siempre como querellado. Si le toca hacerlo, se allanará a la demanda y admitirá el indulto que él dice no poder firmar.

Nada de lo que se diga sobre esto debe perder de vista que Milagro Sala es para el oficialismo una proyección simbólica de Cristina de Kirchner. A la activista jujeña se la defiende de manera paródica para ensayar argumentos aplicables a Cristina: es una perseguida política y debe ser indultada. Si lo logra Milagro, la medida quedará en puerta para Cristina.

Tercera derrota ante la oposición Este oficialismo aparece sin rubor por la TV pronunciando quejas de minoría en un rol que lo muestra, en cámara lenta, recogiendo la pelota del arco. Si hay miseria, que no se note.

El peronismo de los Diputados parece abatatado después de tres derrotas sucesivas al no lograr el quórum: 1) elección fallida de autoridades; 2) quórum efímero de la sesión siguiente; 3) el fracaso del miércoles pasado.

Fue el resultado de la tarea de jefaturas de la oposición que renovaron pliegos. Uno fue Mauricio Macri, recién llegado de Qatar, que se ocupó de desmovilizar a un peón dentro de la familia radical, Rodrigo de Loredo, con la misión de que el bloque de Evolución no diera quórum para sesionar el miércoles. El otro fue Mario Negri, que volvió a encender la luz en su despacho como sede del frente opositor que dejó al oficialismo para sesionar.

La mano de Macri sobre una tribu radical El entuerto en Diputados le dio la oportunidad a Macri de dar una muestra de fuerza hacia adentro y hacia afuera. No le costó mucho al PRO unificar la posición de negarle el quórum a la sesión del miércoles. Que entrasen los socios de Evolución – presuntos colaboracionistas con el oficialismo – comprometía a Larreta, socio de esa tribu en la Capital.

El oficialismo alardeaba del número porque tenía un acuerdo con Evolución, fracción que se referencia en Martín Lousteau. Macri operó sobre esa tribu a través de Rodrigo de Loredo, que en Córdoba disputa con Luis Juez. De Loredo, como otros evolucionistas, desmintieron que hubiera un acuerdo expreso con Massa y el peronismo para aprobar la creación de universidades. Era en todo caso un entendimiento sujeto a otras condiciones. Macri les hizo saber a los evolucionistas que aparecer sentados junto a Máximo Kirchner, Leopoldo Moreau o Rodolfo Tailhade iba a tener efectos en la relación con Lousteau.

Negri, otra vez eje de la oposición Sobre el mismo yunque golpeó Negri, que reunió en la noche del martes al bloque UCR para un seminario seguido de asado en el Círculo de Legisladores de la calle Bartolomé Mitre. Ante más de una veintena de diputados, los conjuró para no moverse de la Cámara al día siguiente, ante la eventualidad de que el oficialismo lograse quórum, con o sin Evolución.

A esa hora se conocía la oferta del oficialismo al PRO, a través de Cristian Ritondo, de agregar el tratamiento del proyecto de ley de alquileres. Lo rechazaron, porque el dictamen de mayoría es del oficialismo y la oposición quiere debatirlo antes de llevarlo al recinto. En la mañana del miércoles, todos los bloques, incluyendo Evolución, habían acordado no entrar a la sesión y esperaban la hora en la oficina de Negri, otra vez eje de la posición. Se quedaron en la casa por si era necesario entrar a debatir en caso de que arrancase.

Cuando comenzó la sesión hubo roces también en la oposición. De Loredo, que ya había anunciado que Evolución no entraba, pasó por la oficina de Negri – donde estaba Gerardo Morales – y alguien que le señaló la pantalla del televisor con la transmisión de la sesión en minoría, le dijo: “- ¿Te imaginás lo que hubiera sido si aparecías sentado ahí?”. De Loredo abrió los ojos más de lo habitual, señal de que admitía el reproche.

Massa, sin munición y desairado No se trata de proyectos ni de gestión. Es una guerra de poder. Massa promete todos los días un proyecto de blanqueo, pero nadie ha visto ni el borrador. Se perdió hace un par de semanas un primer contacto con economistas de la oposición.

Lo importante para Massa era mantener la chapa de que él manejaba la Cámara de Diputados en un gobierno invertebrado. Ese rol le permitía prometer medidas a los mercados – blanqueos, ley agroindustrial, etc.- y a los organismos de crédito. Martín Guzmán logró que el Congreso le votase las leyes de emergencia de 2019 y de endeudamiento de 2020 porque había un control del oficialismo del Congreso. Eso se ha perdido.

Massa no pudo lograr ni que Cecilia Moreau reelija en la presidencia de la Cámara. Sin esa pieza de artillería Massa tiene recortada su capacidad de negociar nada. Sabe, además, que la información que manejan los analistas de mercado y de los organismos internacionales se elabora en la Argentina y que es muy difícil simular el poder que no tiene.

La prueba es que lo salpican otros deméritos. El presidente de la AFA no sólo impidió que Messi no saludase a Eduardo de Pedro sino tampoco a los sponsors oficiales de la selección – Aerolíneas, YPF -, que se quedaron afuera de los videos. También permitió el desaire al jefe de las aduanas, Guillermo Michel, que aseguró en la madrugada del arribo de la Selección que se cumpliesen los controles. Michel es hombre de Sergio Massa, a quien ha representado como negociador en el Congreso. También se quedó sin los saludos al pie de la escalerilla.

Hasta febrero para decidir candidaturas La tarea de Macri se desplegó a lo largo del martes, día cuando se reunió en la hamburguesería Pepino, de Martínez. Venía de Qatar y pidió reunión del grupo al que más escucha en este tiempo: Miguel Pichetto, Jorge Triaca, Jorge Macri y Hernán Lombardi (que no pudo llegar porque estaba en Pinamar). Se agregaron Jorge Franco, mano derecha de Pichetto, y Fernando Andreis, secretario personal.

Conviene retener la foto de este grupo porque es el que eligió Macri para escuchar el informe sobre lo ocurrido en el país desde que viajó al Mundial. Retribuyó con un relato detallado del viaje mundialista, en donde se esforzó por ser discreto en público, como dueño de casa por la FIFA.

Sobre lo que inquieta a todos, prometió que hasta febrero no comunicará ninguna decisión de candidaturas u opciones de postulantes. Pichetto y Triaca trataron de convencerlo que no tiene mucho más tiempo y que, además, debe intervenir en la conducción de su partido para evitar dispersiones y peleas de superficie. Algunos de los presentes se comprometieron a visitarlo en enero en La Angostura, adonde Macri viajó el jueves.

Tesis encontradas sobre Cristina En la mesa de Pepino hubo debate extenso sobre el destino de la rama femenina. Jorge Macri planteó ante Macri la pregunta sobre qué va a hacer María Eugenia Vidal. ¿Por? Porque Jorge Macri quiere saber si Macri la va a impulsar en la ciudad. Respondió que él la veía moverse más para alguna proyección nacional.

No hay cazabobos más eficaz en el PRO que decir que nadie maneja a Vidal. Tan eficaz como decir que todos pueden manejarla a Patricia Bullrich. El centro de la charla giró sobre si Cristina de Kirchner será candidata o no.

Pichetto explicó detalles de la personalidad de la vicepresidenta que sus interlocutores se bebieron con fruición. Citó a Napoleón: “Decidirse es lo más difícil”.

Sonríe Macri porque sabe qué está hablando también de él y no solo de ella. El ex senador cree que más allá de las palabras hay rituales necesarios en el peronismo, que puede quebrar promesas, como una convocatoria masiva para que participe Cristina (“vulgo operativo clamor”). Pero no fue concluyente y desplegó un menú de opciones para elegir que le interesaría escuchar a la propia Cristina.

La conexión Cumelén Jorge Triaca, a quien Macri tiene como estratega premium, se inclinó por la idea de que ella está más cerca de cumplir su palabra. ¿Sería candidata para asegurar una unidad del peronismo que, al final, a ella misma no le cumple? La unidad que selló en 2019 no le ha servido para mejorar su situación ni política ni judicial.

Tampoco han seguido sus indicaciones sobre economía y la han llevado a hablar como si fuera un opositora. Triaca pareció inclinarse por la hipótesis de que ella cumplirá con la promesa de no ser candidata. La mesa coincidió en que ese escenario puede mejorar la chance de la oposición de ganar una elección en primera vuelta.

Sonríe Macri, tapándose la boca con la mano, como los jugadores cuando quieren decir lo indecible. Debe creer que un escenario de triunfo en primera vuelta mejora su perfil de candidato. ¿Y Horacio? Se saludaron por teléfono y hablaron de fútbol. Lo verá en el sur, adonde Larreta va a ir a esperar el año, también en Cumelén. ¿Y la salud? Mejor, y levanta un pie.

Todos se preguntan qué tiene que ver la zapatilla náutica con las funciones que intentó mejorar con el último quirófano de próstata. Tiene que usar unas zapatillas cómodas que le mejoran el andar, porque ahora el problema es la columna y le duele cuando camina. Ninguno de estos achaques le impidieron aparecer en fotos jugando al fútbol en La Matanza, una práctica a la que aportó novedades el intendente Diego Valenzuela, como es jugar al fútbol con anteojos. Nunca visto.

AQ

Mas noticias
NOTICIAS RELACIONADAS