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Stephen Lang, el malo de Avatar, a solas con Clarín: un hombre que viene en busca de revancha

Después de trece años, el malísimo Coronel Quaritch vuelve por su revancha en Avatar: El camino del agua, la película de James Cameron. Para no spoilear demasiado, Stephen Lang se limita a decir que regresa “con sangre azul” -aunque no precisamente como príncipe- y asegura que, a la hora de interpretarlo, no se pone en el lugar de villano.

“Entiendo que otras personas lo hacen y no lo discuto, pero no me resulta útil verlo en esos términos. Lo tomo como un personaje multifacético que tiene una misión, su propia agenda y está tratando de llevarla a cabo”, le dice el actor a Clarín en Londres.

Con su “propia agenda” se refiere a vengarse de los protagonistas del filme, de Jake Sully y Neytiri (Sam Worthington y Zoe Saldaña), ambos líderes de los Navi azules y de tres metros de altura. El Coronel Quaritch ataca otra vez, ahora con un cuerpo nuevo pero con convicciones parecidas a las de la película anterior.

Stephen Lang, el malo de Avatar, vuelve como Coronel Quaritch en la secuela. Foto John Russo/ Disney Encariñado con el villano Stephen Lang habla de su personaje con cariño y sonríe como el coronel que encarna. Tiene dientes perfectos y ojos muy celestes y brillantes, o al menos así se ven en el set de filmación montado dentro del Hotel Corinthia, en Londres, donde este diario llegó para entrevistarlo.

Lang nació en Nueva York y trabaja en teatro, cine y televisión desde 1985. Lleva más de 40 años casado con Kristina Watson y tiene cuatro hijos. Este año cumplió 70, parece de mucho menos.

A la pregunta sobre cómo se preparó para interpretar su personaje después de más de una década, responde, primero, refiriéndose al aspecto físico: “Nunca dejé de prepararme, porque sabía desde hacía mucho que iba a volver. Me resulta más fácil mantener la forma que perderla y después recuperarla”.

Y comenta: “Durante mucho tiempo mantuve la forma que sentía que necesitaba para representar al Coronel Quaritch”.

-Tu personaje sufre muchos cambios, ¿con qué desafíos te encontraste para esta secuela?

-Hubo desafíos técnicos, porque en la primera película era un personaje de acción “en vivo”, y ahora soy uno digitalizado. Fue un desafío que disfruté porque creo que la digitalización es uno de los procesos que definen el mundo Avatar.

En la secuela de Avatar, Stephen Lang intenta vengarse de Jake y Neytiri. Foto John Russo/ Disney Dice que también se encontró con retos “más internos” a medida que el propio Coronel Quaritch fue cambiando. “Tiene a Pandora (el universo que muestra el filme) que está corriendo a través de su sangre azul, él siente que el camino del agua está sucediendo dentro suyo y eso no lo deja tan cómodo”, advierte Stephen.

El placer de volver con Cameron -¿Cómo fue trabajar de nuevo con James Cameron?

-Fue un placer, estás trabajando con el mejor. Es muy exigente, siempre digo que lo que Jim demanda a otros también se lo exige a sí mismo. Es altamente colaborativo. Tiene enorme respeto y afecto por sus actores.

-¿Qué podés contar sobre las mejoras en relación a los efectos visuales?

-Sinceramente, la tecnología y los efectos visuales en la primera película ya habían sido extraordinarios. Mantenerse en ese nivel hubiera funcionado muy bien. Pero, por supuesto, la tecnología tuvo que cambiar, porque Jim estaba interesado en hacer actuaciones digitalizadas bajo el agua, algo que no se había hecho antes. Esto era extremadamente difícil de llevar a cabo, pero él descubrió la manera de lograrlo.

Stephen Lang junto a su esposa Kristina Watson en la premiere mundial de Avatar 2, en Londres. Foto Scott Garfitt/Invision/AP Sobre el resultado, dice que se sorprendió con “la belleza de la película” y, a la vez, valoró que “la historia, muy íntima y apasionada de una familia, se expresa claramente y no se oscurece por los efectos visuales o por la tecnología”.

“Creo que esta secuela será bienvenida, espero que tenga la misma inserción cultural que la primera”, comenta Lang y destaca que este filme, además de lograr cierta distracción, que la gente quiere encontrar en las películas, también presenta temas de discusión e incluso suma para accionar. “Busca generar conciencia sin dar un sermón de ningún modo”, agrega.

Y cuenta que está emocionado, pero no nervioso: “Sé que es estupenda. Si a la gente no le gusta, bueno, no sé qué decir. Será su problema, no el mío”.

Stephen Lang en la alfombra azul de la premiere mundial de Avatar en Londres. Foto Isabel Infantes / AFP Un hombre y su propio cadáver -¿Qué representa Avatar para vos?

-Ha sido un boom para mí, creo que siempre es bueno estar asociado con una película a la que le va bien y a ninguna película le ha ido tan bien como a esta, en ese sentido es excelente.

Personalmente, siento una satisfacción enorme y el orgullo de ser parte de este esfuerzo realmente notable que, además, ha tenido un impacto cultural. Se siente bien.

-¿Cuál es la escena de la secuela que más te gustó?

-Hay un momento en el que me topo con el cadáver de mi antiguo yo, y ya solamente el concepto de encontrarse, de hallar el cuerpo de uno, fue tan extraño para mí que me resultó simplemente fascinante para actuar.

Stephen Lang es uno de los protagonistas de Avatar El camino del agua. Foto John Russo/ Disney -¿Soñás con Avatar y el agua?

-Sueño más con volar que con el agua. El Coronel Quaritch está más cómodo en tierra, se siente bastante cómodo en el aire y menos en el agua.

-¿Qué nos podés contar de las próximas películas?

-No puedo decirte nada, excepto que las cosas se van a poner realmente duras, hasta que llegue la probable tranquilidad.

Londres, enviada especial.

WD​

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