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Ya murieron más de 3.000 animales por la sequía en Santa Fe y piden que se abran las compuertas del río Salado

Productores reclaman la apertura urgente de los diques de Salta y Santiago del Estero para poder suministrarle agua a la hacienda y evitar las muertes.

29/12/2022 11:30

Clarín.com Rural Actualizado al 29/12/2022 11:33

En los departamentos del norte santafesino el paisaje es desolador: vacas muertas, cursos de agua secos, cultivos y pasturas destruidos, la tierra agrietada por la falta de humedad.

“El panorama es negro, está muy pero muy complicado”, dijo el presidente de la Sociedad Rural de Tostado, Jorge Mercau en diálogo con Clarín Rural.

Allí, la provisión de agua para la hacienda depende del río Salado que nace en Salta, atraviesa Santiago de Estero y desemboca en el Paraná, pero en estos días, luego de una prolongada sequía e interminables días de altísimas temperaturas, se encuentra prácticamente seco, se puede observar su lecho y hasta cruzarlo caminando. Como consecuencia de la falta de agua, a la vera del río Salado ya murieron más de 3.000 animales en una región que incluye a los departamentos Nueve de Julio, Vera, General Obligado y San Cristóbal.

“El problema es que desde Salta y Santiago del Estero están entregando muy poca o nada de agua. Nosotros tenemos un convenio de provisión de 3 metros cúbicos por segundo que más o menos se iba respetando, pero este año, desde Salta no le largan mucha agua a Santiago y Santa Fe paga las consecuencias porque es siempre el último eslabón del tarro”, explicó Mercau. “En épocas de lluvias excesivas, toda el agua la mandan a Santa Fe y en épocas de sequía, no la mandan, siempre estamos perjudicados, en los dos extremos”, agregó.

Frente a este escenario, los productores rurales y autoridades gubernamentales de la región pidieron que se realice, a la brevedad, una reunión interjurisdiccional de las tres provincias para resolver la apremiante situación.

Si se abrieran las compuertas de los diques de Salta y Santiago del Estero se podría revertir la crítica situación que atraviesan los productores santafesinos. La solución más inmediata para atemperar los efectos de la severa sequía sería la apertura urgente de los diques Cabra Corral en Salta -que está lleno- y el Figueroa en Santiago del Estero. “Con eso, que es algo automático, si nos dan los 3 metros cúbicos convenidos, en 10 días tendríamos agua”, aseguró Mercau.

Carta para reunión tripartita por río Salado Carta para reunión tripartita por río Salado Por estos días, todos los arroyos y lagunas del norte de Santa Fe están secos y se pueden cruzar caminando. Tampoco hay agua subterránea disponible y la poca que se encuentra en algunos lotes, incluso de campos altos, se está salinizando por el descenso de las napas. “No podemos usar bombas porque no hay cantidad suficiente de agua así que tenemos que usar molinos pero tampoco hubo viento. Todos los canales de los Bajos Submeridionales están secos, por eso hay tanta mortandad de animales, por todos lados”, lamentó Mercau.

“Los animales van hacia los hilos de agua y se quedan empantanadas, no se pueden levantar porque el estado corporal es malísimo porque tampoco hay pasto, y mueren”, contó el productor.  El problema actual es grave y también traerá consecuencias a futuro. “La preñez va a ser del 50% de lo que teníamos antes, va a llegar a un 30% aparte de la mortandad, esto se va a sentir en el 23/24”, advirtió Mercau.

Sin pasto y sin agua, los productores se ven obligados a desprenderse de sus animales. “Por la gran cantidad de hacienda que se vende, los precios han caído en los remates; nadie compra invernada porque no hay donde llevarla, para los feed lots ya no es negocio engordarlos a menos que consigan maíz muy barato; y los pocos productores que pudieron sacar gordos lo hicieron con maíz perdiendo plata pero por lo menos los terminaron y los sacaron del campo”, detalló.

Sumado a este panorama desolador, en los lotes agrícolas se perdió casi por completo la cosecha de trigo, la mitad del girasol que se pudo sembrar y todo el maíz temprano. También es preocupante el retraso en la siembra de algodón que recién se pudo hacer en diciembre cuando la fecha óptima es en noviembre. “Algunos han largado algún lote de soja y recién ahora se están animando con algún sorgo para tener reservas para el año que viene pero están dependiendo de que llueva en estos días porque si no, se pierde. Es terrible, es espantoso”, describió el dirigente. Quizás aún tengan la chance de hacer maíz de segunda, si las lluvias llegan a tiempo.  La ventana que les permitiría sembrar soja y algodón se cierra el 10 de enero en esa zona y todos miran al cielo esperando que ocurra el milagro.

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