16.9 C
Misiones
HomeEconomíaMigrar de China, el gran desafío para los fabricantes de chips

Migrar de China, el gran desafío para los fabricantes de chips

Muchas compañías relocalizan sus centros de producción en “países más estables”, dice el autor de la columna.

31/12/2022 1:00

Clarín.com Economía Actualizado al 31/12/2022 1:00

Se acerca el fin de año y llega el momento de hacer un repaso de lo que dejamos atrás. En este caso, se trata de un repaso caprichoso, que no apunta a mencionar necesariamente lo más relevante de lo que pasó, sino que es una selección de temas donde el único criterio es la subjetividad.Yendo de lo general a lo particular, repasar el 2022 no puede dejar de lado el complejo marco macroeconómico global que, como no podía ser de otra forma, impactó (y fuerte) en el sector tecnológico.

La macro mundial pasó del cielo al infierno. La crisis financiera mundial del 2009 tuvo como consecuencia una fuerte baja de las tasas de interés (que en algún momento hasta llegaron a ser negativas), dando lugar a una disparada de los precios de los activos, resultando en mercados alcistas en prácticamente todo, incluido el sector tecnológico. Pero llegó la pandemia y la estructura económica mundial se alteró significativamente. Una fuerte emisión de las distintas monedas, que se dio para oxigenar una economía paralizada por los encierros resultó en niveles de inflación desconocidos en las últimas décadas.

La posterior suba de las tasas de interés hizo que el capital fuera más escaso y, por lo tanto, más caro. Ambos factores pusieron fin a más de una década de bonanza de manera abrupta y dolorosa. En este escenario, la fuerte caída en la valuación de las empresas tecnológicas (que a su vez dio lugar a recortes importantes en sus plantillas y proyectos) resultó ser un efecto lógico, aunque no deseado. Y como si la macro pospandémica fuera poco, la invasión de Ucrania por parte de Rusia echó leña al fuego, impactando en el precio de ciertos commodities y reorganizando el mapa geopolítico.

El escenario pospandémico también aportó otra mirada al rol de China en la economía mundial. La extensión en el tiempo de la pandemia en China, o más precisamente su autoflagelante política de “Covid cero”, fomentó un cambio claramente perceptible: alejarse de aquel país. El de “fábrica del mundo” pasó a ser un concepto que despierta inquietudes en algunas empresas, llevándolas a buscar cadenas de abastecimiento más diversificadas geográficamente.

Por lo tanto, el concepto de offshoring comenzó a dar lugar al de friendshoring: una relocalización de las cadenas de abastecimiento, orientadas hacia países estables, idealmente aliados geopolíticos. La prioridad comienza a ser no solo disponer de cadenas de abastecimiento eficientes, sino también sólidas.

Pero tampoco se trata solo de que estas cadenas fluyan sin sobresaltos, evitando las perturbaciones resultantes de políticas hacia el Covid aplicadas por China (y que pareciera comenzar a desandar). También las presiones de esta potencia hacia Taiwán dan lugar a una hipótesis de conflicto similar en algunos aspectos a la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Entonces surge la pregunta de cuál sería el impacto si la cosa se pusiera más espesa y, consecuentemente, varios países, especialmente del eje occidental, decidieran no ya cortar, pero al menos sí reducir su dependencia comercial de la potencia oriental.

Un caso que se hizo más que evidente con EE.UU. y Europa impulsando la fabricación nacional de chips en nombre de la seguridad nacional. De tal modo, esta nueva era de diversificación da indicios de ser el inicio de una nueva era de política industrial.

Más allá de esta nueva dinámica, en materia de chips el aumento de la oferta combinado con un debilitamiento de la demanda (con caídas en ventas de PC y de smartphones, así como el sobrestockeo de industrias como la automotriz) y un contexto de encarecimiento del capital, devuelven a la tierra a la industria superestrella de la pandemia que se presenta súbitamente como mucho menos estelar. Un viaje del cielo a la tierra sin escalas.

El que termina fue un año donde la tecnología satelital logró una visibilidad que solo estaba reservada a ámbitos muy especializados. Pero todo eso está muy lejos de la Argentina.

Mas noticias
NOTICIAS RELACIONADAS