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La universidad ante los recortes: radiografía de la imprevisibilidad

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Dardo Martí afirma que sin boleto gratuito, ya se habría registrado una alta deserción. Ingresantes con alta demanda del servicio de comedor. Lo que se deja de hacer.

domingo 21 de abril de 2024 | 3:00hs.

Dardo Martí es decano de la Facultad de Ciencias Exactas. //Foto: Natalia Guerrero.

El decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales, Dardo Martí, sostuvo que, ante el escenario de gran incertidumbre por un presupuesto limitado, van tomando decisiones de manera diaria también en base a la alta inflación. Desde la dependencia se tuvo que reorganizar el servicio de comedor universitario, que registra una demanda histórica de parte de nuevos ingresantes. Destaca que, si no fuera por el boleto educativo gratuito de la Provincia, ya se habría registrado una alta deserción universitaria. En entrevista con El Territorio, repasa cómo afrontan desde la facultad los diversos desafíos con un presupuesto muy acotado.

¿En qué situación se encuentra la Universidad Nacional de Misiones?

En primer lugar, la Universidad Nacional de Misiones es nacional. Por ahí uno alcanza a ver algunos comentarios que hay gente que dice ‘cómo la Universidad Nacional de Misiones le pide al Estado nacional’, siendo que es de Misiones. No. Las universidades nacionales dependen del Tesoro Nacional, del presupuesto del Estado nacional que se aprueba en la Cámara de Diputados de la Nación. Es el Ministerio de Educación de la Nación -extinto- el que coordinaba estas cuestiones y terminaba financiando las universidades nacionales.

En cuanto a cómo estamos, nos cabe las generales de la ley, de la educación pública argentina. Hoy el financiamiento, que es lo principal en este momento de las universidades nacionales, es a valores nominales; es el presupuesto aprobado en noviembre de 2022 que fue ejecutado en 2023. Estimado hace tres años y ejecutándose en este tercer año. El gobierno anterior, también con ciertas deficiencias importantes, lo que hacía era en base a las paritarias que existían; había aumentos de salarios y las partidas para funcionamiento también discrecionalmente, pero aumentaban e iba salvando los funcionamientos del pago de servicios, luz, internet, agua y comedores. Es como que eso ahora tampoco está, entonces claramente es una crisis porque está en riesgo el funcionamiento real.

¿Es alrededor de 70% menos de presupuesto que tienen este año para funcionar?

Nuestros cálculos dan el 80% menos, que coincide con lo que dijo el decano de Derecho de la UBA. Y no me quiero olvidar de una pregunta que me hiciste al principio de cómo está funcionando hoy la Universidad Nacional de Misiones: no recibió el 70% de aumento prometido antes del paro nacional pasado, eso está en teoría en los papeles, pero no existe todavía, no ha llegado. La Unam tiene dos grandes cuestiones que han hecho de la gestión algo muy importante y es de la universidad. Por un lado, paga los sueldos a través de un convenio con el Banco Galicia, que paga un canon por eso y a la universidad le ingresa como recursos propios. Y la Facultad de Ciencias Exactas, en particular, la que a mí me toca gestionar, tiene recursos propios en base a servicios a terceros que hacen investigadores, científicos, académicos, profesores que tienen proyectos en el exterior. Con esos recursos hemos podido subsistir hasta ahora. Pero no vayan a creer que con eso vamos a funcionar un año, sino muchísimo menos.

¿Cómo se hace para acomodar el funcionamiento ante un recorte tan grande, del 80% y con alta inflación?

Claramente lo más complejo para nosotros es la incertidumbre. Digo esto porque la universidad ya venía funcionando en forma muy austera. Estábamos en cerca de un 80% a 90% en salarios, eso no lo fija ni el decano ni el rector. Eso se fija a nivel de paritarias nacionales y se paga desde Nación. La Universidad en Misiones, las autoridades locales no tienen participación acerca del aumento o reducción del salario del trabajador de la universidad; eso se paga desde Buenos Aires. Salvando eso, funcionábamos con el 8% al 10% restante y es realmente muy austero. Que las medidas paliativas de ingresos de recursos, sobre todo las que tienen que ver con el bienestar y el sostenimiento estudiantil, eran las principales. Lo que pasa que ahora no está alcanzando, no alcanza. Entonces la preocupación fuerte viene por ahí, la incertidumbre de saber cuánto va a valer la luz el mes que viene, cuánto dentro de dos meses y qué vamos a hacer. Porque son cuestiones que no llegan. Hoy estamos a 18 de abril (por el jueves, al momento de la entrevista) y no cobramos la cuota de marzo que pagaría la luz. Entonces, no solamente hay una depresión importante por la altísima inflación, que sigue siendo la más alta del mundo, por más que funcionarios nacionales, que con todo respeto uno los escucha y están festejando la inflación actual, pero sigue siendo la más alta del mundo. Esa inflación, hace que hoy el presupuesto que va llegando es absolutamente ineficiente.

Mencionaba el tema de pago de la luz como uno de los insumos básicos con altos costos. ¿Cuánto observan que se ha incrementado en materia de costos?

Más del 400% hasta ahora y eso que entre las reducciones importantes que hemos hecho, al iniciar el año, han sido todos los servicios tercerizados, de limpieza, seguridad, que no son cosas menores. Se han modificado la estructura, el agua en bidones, la cantidad de fotocopiadoras y el uso de la energía eléctrica se está reduciendo cada vez, porque hay trabajo de concientización y la gente claramente está colaborando. Baja en kilovatios utilizados, pero sube en pesos.

En este contexto, ¿qué otros recortes se pueden hacer?

Por ejemplo, no se hizo ningún viaje, se dejó de licitar o pagar combustible como se hacía antes; los choferes están haciendo otras actividades. No están para nada garantizados los viajes de fin de estudio, que no son un viaje de festejos, porque las carreras técnico-científicas que tenemos, como ingeniería, farmacia, tienen que ir al Conurbano, donde están las industrias grandes de medicamentos, laboratorios. Va quinto año y pasa una semana en las distintas instituciones, esto justamente forma parte de la formación del profesional. Esas actividades no se podrán llevar adelante este año, por lo menos con presupuesto universitario.

Estamos observando mucha preocupación de los estudiantes, por ejemplo, respecto a la continuidad de los comedores. ¿Como están afrontando tal situación?

Eso está claro, lo veníamos observando. En los primeros días de este año, mucha gente no tomaba real conciencia porque claramente no conocen los números y la magnitud de la reducción. Después, cuando fueron viendo la realidad y lo que le va a tocar hacer a cada uno, van tomando conciencia. Pero, más allá de lo que nosotros podamos decidir o hacer o interpelar o tratar de administrar, si uno se pone en el lugar del estudiante, el posadeño es el único que tiene resuelta la vivienda. El estudiante del interior no la tiene y, entonces, hoy los alquileres no es que son prohibitivos para el estudiante de muy bajos recursos, es prohibitivo para la mayoría de los trabajadores mantener un alquiler en la ciudad de Posadas. Entonces, incluso el estudiante más avanzado a quien se le vence el contrato de alquiler tiene que analizar esa situación y la alimentación durante todo el mes y los gastos que conlleva la vida cotidiana. En Misiones tenemos la gran ventaja, esto hay que decirlo, de que el boleto estudiantil es gratuito y abarca al mundo universitario, a nuestros estudiantes universitarios, y eso es una ayuda de una magnitud extraordinaria. Si hoy eso no estuviese garantizado el boleto gratuito, ya tendríamos una deserción a números que sería muy difícil de poder aventurar.

Nosotros tuvimos siempre el área de Bienestar Estudiantil que atiende la demanda de comedores. Hoy solicitamos paciencia, empatía, solidaridad, tanto de los estudiantes como de todo el ámbito universitario, porque se están llevando a cabo y tomando todas las medidas que podamos tomar en base al presupuesto que tenemos. Las solicitudes de urgencias no son tantas, sin embargo, cuando uno abre el llamado para inscribirse a solicitar la beca de comedor, uno tiene un 200% de aumento, tiene 1.200 inscriptos cuando lo normal era que Exactas tenga becada la mitad de eso. Entonces, hoy nos vemos obligados, dado el presupuesto, a tomar medidas que no le gustan a nadie, que es establecer un orden de prioridades, hacer análisis socioeconómico del estudiante que lo solicita y generar un cuadro que es justamente un orden de mérito. Al que solicite beca de comedor, les pediremos que asista que no falte, porque tampoco estamos en condiciones de cocinar para 600 personas y que coman 300, porque es muy crítica la situación, o sea cada centavo vale.

Desde la UBA estimaron algunos plazos de funcionamiento normal. ¿Hicieron alguna estimación de hasta cuándo podrán soportar si no cambia el presupuesto?

La verdad es que nunca lo hemos conversado. Intentamos ser asertivos, o sea, una discusión hacia lo positivo. Por ejemplo, primero hacemos un examen serio de la gravedad y después decimos ‘bueno, si se concreta el 70 por prometido, si se concreta esta situación, podríamos intentar abrir el comedor’; estoy diciendo un número que no es real; por eso, no tomarlo al pie de la letra, pero digo tres meses y tres meses que antes se abría todo el año, como para atender las situaciones de extrema gravedad o de mayor sensibilidad. Es el minuto a minuto, mes a mes, ante la imprevisibilidad.

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